"En ninguna parte alguien concedería que la ciencia y la poesía puedan estar unidas. Se olvidaron que la ciencia surgió de la poesía, y no tuvieron en cuenta que una oscilación del péndulo podría reunirlas beneficiosamente a las dos, a un nivel superior y para ventaja mutua"-Wolfgang Goethe-

miércoles, 18 de julio de 2012

El efecto matriz

El efecto matriz en Química Analítica se define, de acuerdo con la IUPAC, como el efecto de todos los componentes de la muestra distintos al analito en la medida de una cantidad (de analito). A la hora de aplicar un método analítico, el efecto matriz se traduce en una diferencia de sensibilidad del mismo cuando se prepara un calibrado en un disolvente frente a uno preparado en el mismo entorno de la muestra. La sensibilidad debe entenderse como la variación de la señal analítica frente a la concentración de la especie a determinar, id est la pendiente de la curva de calibrado. Por lo tanto, la diferencia entre las pendientes de calibrado en un disolvente determinado (calibrado externo) y en la matriz de la muestra (ya sea simulada o mediante el método de adición patrón), indica la presencia de efecto matriz, como se apuntaba en un post anterior. Cabe destacar que el efecto matriz es un efecto indeterminado de las especies que rodean a la muestra que afectan a la sensibilidad, cuando el efecto de una especie es determinado (y aditivo) se habla de interferencia. 
En este post vamos a repasar el procedimiento para detectar la presencia de efecto matriz a partir de la comparación entre calibrado externo y calibrado de adición patrón. Por lo tanto el primer paso es preparar una serie de patrones en el disolvente mayoritario de la muestra (agua o el que sea) y un calibrado en la propia muestra añadiendo cantidades conocidas de analito. Como sabemos, procuramos trabajar en un rango de concentraciones en el que la relación señal-concentración sea lineal. Se obtienen las ecuaciones de ambas rectas de calibrado y comparamos las pendientes de las mismas. Si existe efecto matriz, habrá una diferencia significativa entre las pendientes, lo que implica que deberemos trabajar en una matriz simulada o mediante adición patrón.


Centrémonos ahora en llevar a cabo esta comparación de forma estadísticamente correcta. Para ello es preciso conocer el valor de la pendiente de calibrado externo (bCE) y de adición patrón (bAP) además de sus respectivas varianzas (el cuadrado de sus desviaciones estándar). A partir de ahí se calcula la relación entre las pendientes, R (Ecuación 1) y la varianza combinada correspondiente a esa relación (Ecuación 2). Con eso se calcula un valor de t de Student (Ecuación 3).



Lógicamente, se trata de comparar la relación entre ambas pendientes con la unidad. Si dicha relación no difiere de 1, no habrá efecto matriz significativo. Este valor de t calculado se debe comparar con un valor tabulado para los grados de libertad de la varianza combinada. Para conocer estos se debería obtener el número de grados de libertad efectivos de esta combinación. Será preciso emplear la fórmula de Welch-Satterthwaite donde para una varianza combinada (Ecuación 4) se obtienen los grados de libertad efectivos aplicando la Ecuación 5. 



En nuestro caso se obtiene la Ecuación 6:


Donde n se refiere al número de puntos del calibrado externo (CE) o de adición patrón (AP).

Este cálculo es un tanto engorroso, pero una vez realizada una hoja de cálculo de Excel y convenientemente validada, es muy sencillo hacer este tipo de comparaciones. 
No obstante, muchos autores recomiendan la comparación del t calculado con un factor de cobertura k=2 para un 95% de nivel de confianza. Véase González y Herrador (2007). Para que entendamos esta elección, el valor tabulado del estadístico de Student para un número infinito de grados de libertad es de 1.96 para p=0.05 (95% de nivel de confianza). De ahí que se tome un valor de k=2. Esta aproximación puede resultar incluso más restrictiva que el uso del t tabulado para los grados de libertad efectivos.






viernes, 18 de mayo de 2012

El cochino y el campo

Recuerdo yo que de pequeño nunca faltaba carne de cerdo en casa, pues mi padre los criaba todo el año. Llegado el frío, con ayuda de la familia, se hacía la fiesta de la matanza, obteniendo embutidos que pasaban meses ahumándose cerca de la chimenea.
Mi padre criaba a sus cerdos en la sahúrda, con grano, remolacha, cáscaras de sandía o lo que hubiera. Pero llegado el verano, con la visita de mis primos, nos levantaba temprano. Mi madre  nos hacía un bocadillo y los llevábamos a lo que quedaba de los sembrados, para que comiesen en el campo. Y es que lo dice mi padre: "el cochino que sale al campo sabe a campo".
Hoy día, cuando voy al supermercado y compro carne de cerdo, me pregunto, ¿habrá visto el campo?
Hace un par de meses propusimos un procedimiento para responder a esta pregunta, mediante el análisis de la fracción triglicérida de la grasa subcutánea del cerdo. El trabajo nace bajo la idea de un grupo de investigación del Instituto de la Grasa con el que colaboramos hace tiempo.
La grasa se corta y separa de la carne y se funde en un horno de microondas. Luego se disuelve en n-hexano y se lleva a un cromatógrafo de gases para la separación y análisis de los triacilgliceroles. Se identifican 17 triacilgliceroles y se usa su concentración para diferenciar el tipo de alimentación del cerdo. Se considera la alimentación en régimen intensivo si el cerdo está siempre estabulado y extensivo si se alimenta en el campo, aunque sea por un periodo de tiempo.
Como hay muchas variables se aplica una serie de herramientas quimiométricas para reducir su número. Primero, con el test de Mann-Whitney  se escogen las variables que muestran mayor diferencia entre los tipos de alimentación, en este caso, quince variables significativas. El análisis en componente principales reduce el número a once variables y se pueden observar ciertas tendencias en el espacio de los tres primeros componentes. 


Mediante análisis discriminante lineal se reduce a cinco variables, si bien se observa algún solapamiento.



Pero como se ha reducido de quince variables iniciales a cinco, ahora es más sencillo y cómodo observar la distribución de las muestras mediante gráficos variable-variable. De ahí concluimos que los compuestos dioleil-linoleil-glicerol (OOL) y oleil-dilinoleil glicerol (OLL) permiten conocer el sistema de alimentación del cerdo. Simplemente, por debajo de  un 3% de OOL y un 0.4% de OLL, se agrupan las muestras de cebo intensivo.


Para más información, el trabajo se publicó en Journal of Agricultural and Food Chemistry, 2012, 60, 1645-1651

domingo, 12 de febrero de 2012

Nuevas materias primas

Es evidente que la Química siempre ha estado detrás de la evolución social. Desde el trabajo de la piedra, el hierro, el bronce, el oro, acero... Desde que se comienza a modificar químicamente los productos alimenticios con el fuego, la conservación en sal, el frío... La Química siempre ha estado ahí, en el desarrollo de la sociedad, aunque el hombre se empeñe en usarla no solo para el bien, sino también para el mal. Esta entrada no pretende divagar sobre conceptos morales, solo sobre materiales, pero animo a que no se deje de lado el conocer la repercusión de nuestro desarrollo.
El otro día vi un documental sobre nuevos materiales en Tres14, programa de divulgación científica de la televisión pública. Empieza muy bien, enlazándolo todo, hablando de las tierras raras como nuevas materias primas. Aquí lo dejo enlazado por si no queréis seguir leyéndome.


No me había percatado que las tierras raras eran tan poco raras. Basta con pensar en la acción, por desgracia tan común, de encender un cigarrillo, donde la aleación hierro-cerio produce la chispa que prende la llama del mechero. Si bien el cerio está presente en pinturas de coche, gafas de sol, hornos con autolimpieza y pulidores de cristales.
Si, las tierras raras no lo son tanto y de hecho, son materias primas estratégicas para las nuevas tecnologías, como el europio para las pantallas de los móviles, el neodimio de los auriculares o el terbio y disprosio en los discos duros. Se habla también de otros elementos como el niobio y tántalo, procedentes en su mayoría del mineral coltán, asociado a muertes y conflictos bélicos. También es curioso que de cada tonelada de teléfonos móviles desechados se pudieran extraer 280 g de oro, 140 de Pd y un centenar de kg de cobre.

Hablando de cobre, vaya tela con los cacos que se dedican a esto, que provocan apagones en localidades de Andalucía, Galicia, Navarra, Valencia... Ahora lo pueden tener más difícil, con una alternativa tecnológica que espero sea más económica y por lo tanto menos lucrativa, los nanotubos de carbono. Parece ser que es un material más eficaz en el transporte de electricidad y es mucho más ligero.

También me llama la atención los tubos de Ni-P, que pueden convertirse en los aislantes de construcción del futuro.

Pero lo que más me ha gustado es el grafeno, material formado por un teselado hexagonal de átomos de carbono unidos covalentemente para formar placas que se superponen unas a otras formando un material flexible y excelente conductor eléctrico. Material del futuro, ahora mismo bastante caro por una cuestión de escalas de construcción. Además, en España existe una empresa pionera en la fabricación de este material, que permitirá obtener dispositivos más baratos, ligeros y eficientes.  

domingo, 5 de febrero de 2012

Tabla periódica interactiva

Os presento una tabla periódica dinámica bastante buena. Si se selecciona un elemento podemos optar a leer un artículo del mismo de la Wikipedia, fotos del elemento y sus usos, vídeos, propiedades y las de sus isotopos.  Los vídeos son enlazados a la web The periodic table of vídeos, de la Universidad de Nottingham.Las fotos provienen de The photographic periodic table of the elements de Elements Collection Inc. Es decir, que no os presento una sola tabla, sino un buen resumen de lo mejor que se puede encontrar en Internet en cuanto a la  tabla periódica.